En búsqueda de sentido
Hace muchos años, quizás medio siglo atrás, un psiquiatra austríaco llamado Víctor Frankl por tener ascendencia judía, fue víctima de los nazis y estuvo preso varios años en un campo de concentración. Frankl fue profesor de psiquiatría en su ciudad y después que los nazis hicieron desaparecer a su familia, todo pareció dejar de tener sentido.
Sin embargo, él encontró que entre el estímulo y la respuesta, entre la provocación y su reacción él tenia un margen para su propia libertad. Cuando sus torturadores se aprestaban para hacerle una de las más crueles torturas infringidas a cualquier ser humano, él supo hacer uso de su última libertad y eligió no dejarse morir.
Frankl comprendió que su vida tenía un sentido y que debía servir a una causa noble. Reconstruyó su libro, que había sido destruido cuando lo escribía y se dedicó a ejercer su profesión médica en medio de las difíciles circunstancias que le tocó vivir en el campo de concentración de Auschwitz, viendo morir diario a centenares de personas. Sin embargo, él sobrevivió porque tenía un propósito, una misión, volver a su cátedra y devolverle sentido a los seres humanos que vivieron el Holocausto.
Varias décadas después, un genio del management Stephen Covey reencontró a Frankl, al querer explicar lo que significa la proactividad. En la vida no se puede estar reaccionando solamente. Para desarrollarse como persona uno debe de pensar hacia delante. Entre la reacción y la proacción está ese momento de libertad de escoger, entre una respuesta violenta y una constructiva. Nadie más proactivo que Jesús, al dar su mayor muestra de amor al pedir al Padre: “Perdónalos, porque no saben lo que hacen….” Es que aún, frente a la muerte se puede ser proactivo?
El sentido de misión y la búsqueda de una visión es lo que mueve a muchas personas en el mundo, haciendo posible las transformaciones reales, que vienen de un cambio de conciencia y de paradigmas paralizantes.
En el mundo actual, no se puede vivenciar la crudeza que vivió Frankl en el campo de concentración, ni el sufrimiento de Jesús al morir, pero su ejemplo nos lleva a pensar que es factible la transformación tanto personal, como de instituciones y de sociedades. Que es lo que falta? Son los valores existentes motivadores a la proactividad o más bien a la adaptación de la sociedad dócil al consumo y a filosofías obsoletas en lo económico, político y social? Esos son los valores que nos deben mover en la búsqueda del sentido.
Los logros humanos que le dan sentido y calidad a la vida actual están orientados a los valores universales cristianos, aceptados como verdaderos: justicia, fraternidad, igualdad, amor y en el terreno son los que determinan organizaciones y empresas humanas y orientadas al servicio.
Sin embargo, él encontró que entre el estímulo y la respuesta, entre la provocación y su reacción él tenia un margen para su propia libertad. Cuando sus torturadores se aprestaban para hacerle una de las más crueles torturas infringidas a cualquier ser humano, él supo hacer uso de su última libertad y eligió no dejarse morir.
Frankl comprendió que su vida tenía un sentido y que debía servir a una causa noble. Reconstruyó su libro, que había sido destruido cuando lo escribía y se dedicó a ejercer su profesión médica en medio de las difíciles circunstancias que le tocó vivir en el campo de concentración de Auschwitz, viendo morir diario a centenares de personas. Sin embargo, él sobrevivió porque tenía un propósito, una misión, volver a su cátedra y devolverle sentido a los seres humanos que vivieron el Holocausto.
Varias décadas después, un genio del management Stephen Covey reencontró a Frankl, al querer explicar lo que significa la proactividad. En la vida no se puede estar reaccionando solamente. Para desarrollarse como persona uno debe de pensar hacia delante. Entre la reacción y la proacción está ese momento de libertad de escoger, entre una respuesta violenta y una constructiva. Nadie más proactivo que Jesús, al dar su mayor muestra de amor al pedir al Padre: “Perdónalos, porque no saben lo que hacen….” Es que aún, frente a la muerte se puede ser proactivo?
El sentido de misión y la búsqueda de una visión es lo que mueve a muchas personas en el mundo, haciendo posible las transformaciones reales, que vienen de un cambio de conciencia y de paradigmas paralizantes.
En el mundo actual, no se puede vivenciar la crudeza que vivió Frankl en el campo de concentración, ni el sufrimiento de Jesús al morir, pero su ejemplo nos lleva a pensar que es factible la transformación tanto personal, como de instituciones y de sociedades. Que es lo que falta? Son los valores existentes motivadores a la proactividad o más bien a la adaptación de la sociedad dócil al consumo y a filosofías obsoletas en lo económico, político y social? Esos son los valores que nos deben mover en la búsqueda del sentido.
Los logros humanos que le dan sentido y calidad a la vida actual están orientados a los valores universales cristianos, aceptados como verdaderos: justicia, fraternidad, igualdad, amor y en el terreno son los que determinan organizaciones y empresas humanas y orientadas al servicio.
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