PLANEAR, PROBAR, EVALUAR, VOLVER A PLANEAR.
Muchas de las ideas que circulan sobre el mejoramiento del trabajo y de los procesos organizacionales dirigidos a la consecución de fines personales y empresariales, están basados en principios que han sido patrimonio de la humanidad por siglos.
El ser humano es el único sobre la tierra capaz de analizar y proyectarse al futuro por medio de planes. Los animales, por muy astutos que sean siempre actúan hasta donde su instinto le permite, generalmente están orientados por sus necesidades inmeditatas. El aprendizaje en ellos es bastante restringido a su supervivencia, reproducción, así como un poco de vida social, que les permite vivir en manadas y realizar rituales de cortejo, etc.
Nosotros, estamos en la capacidad de proyectarnos a partir de lo que hemos vivido. Tenemos la capacidad de transformar la experiencia en un recurso útil para mejorar lo que hacemos en cualquier campo de nuestra vida. Al encontrar obstáculos y superarlos, estamos en capacidad de evitarlos, superarlos o enfrentarlos de manera creativa. Sean éstos obstáculos físicos, psicológicos, de relaciones, técnicos, y de cualquier orden, en este mundo cada vez más complejo y competitivo, la capacidad de reconocerlos y de prepararnos para lidiar con ellos es parte del ajuste que nos toca vivir.
En la vida de las organizaciones, las acciones de planear, probar, evaluar y volver a planear, se vuelve una actividad crítica, cuando se quiere avanzar y mejorar. Los proyectos, las tareas, las actividades que planeamos, o para las cuales anticipamos un curso de acción que nos lleve a lograr resultados esperados; al ser sometidos a la prueba o llevarlos a la acción, nos permite comprobar hasta que punto la acuciosidad de nuestros planes fue efectiva.
Cuando esa comprobación se torna más detallada y compleja, estamos evaluando. Estamos midiendo la efectividad de nuestro método, de nuestro plan, de nuestro modelo de trabajo, dándonos la oportunidad de mejorarlo.
Por esa razón, Japón ha llegado a ser una potencia económica, pero también una potencia de la creatividad y la calidad de los productos que en dicho país se diseñan y producen masivamente. La razón es una lógica de mejoramiento continuo, que basada en su filosofía KAIZEN, les permite encontrar los defectos de proceso, de fabricación y aquellos aspectos que representen una debilidad potencial en sus productos, y habilita a darles solución. Esto no sería posible sin una organización dirigida al mejoramiento. Ese principio es lo que hizo posible que Japón surgiera de la destrucción a que fue sometido durante la segunda guerra mundial y ser la potencia económica actual.
En las empresas que han encontrado el camino del mejoramiento continuo y lo aplican a su rutina, se han logrado alcanzar, no solo las metas propuestas, sino que se han venido realizando innovaciones y esto se logra en un ambiente de trabajo de equipo y colaboración, entre los diferentes niveles de las organizaciones. En Estados Unidos, muchas empresas que enfrentaron en las últimas decadas del siglo XX crisis financieras que les pusieron al borde de la quiebra, dispusieron usar el método japonés, el kaizén, la calidad total, el mejoramiento continuo y otras estrategias y aplicarlas en diferentes niveles de la organización y vieron resultados muy pronto.
Hasta que punto eso se aplica a la vivencia personal, organizacional y hasta como país? Es importante concluir que en nuestros países atrasados, no solo culturalmente y académicamente, los aspectos económicos, sociales y políticos se entrelazan de manera que producen un sabotaje a los intentos de sectores importantes de la misma población para desarrollarse. Los planes, entonces por sí solo no nos sacarán de nuestro atraso, tiene que haber voluntad de las autoridades del país, de las organizaciones, de las instituciones, iglesias, y hasta en las familias para que realmente se pueda ver que las capacidades que nos dio el Creador para ver más allá del horizonte, son realmente efectivas para llegar a ser mejores personas.
El ser humano es el único sobre la tierra capaz de analizar y proyectarse al futuro por medio de planes. Los animales, por muy astutos que sean siempre actúan hasta donde su instinto le permite, generalmente están orientados por sus necesidades inmeditatas. El aprendizaje en ellos es bastante restringido a su supervivencia, reproducción, así como un poco de vida social, que les permite vivir en manadas y realizar rituales de cortejo, etc.
Nosotros, estamos en la capacidad de proyectarnos a partir de lo que hemos vivido. Tenemos la capacidad de transformar la experiencia en un recurso útil para mejorar lo que hacemos en cualquier campo de nuestra vida. Al encontrar obstáculos y superarlos, estamos en capacidad de evitarlos, superarlos o enfrentarlos de manera creativa. Sean éstos obstáculos físicos, psicológicos, de relaciones, técnicos, y de cualquier orden, en este mundo cada vez más complejo y competitivo, la capacidad de reconocerlos y de prepararnos para lidiar con ellos es parte del ajuste que nos toca vivir.
En la vida de las organizaciones, las acciones de planear, probar, evaluar y volver a planear, se vuelve una actividad crítica, cuando se quiere avanzar y mejorar. Los proyectos, las tareas, las actividades que planeamos, o para las cuales anticipamos un curso de acción que nos lleve a lograr resultados esperados; al ser sometidos a la prueba o llevarlos a la acción, nos permite comprobar hasta que punto la acuciosidad de nuestros planes fue efectiva.
Cuando esa comprobación se torna más detallada y compleja, estamos evaluando. Estamos midiendo la efectividad de nuestro método, de nuestro plan, de nuestro modelo de trabajo, dándonos la oportunidad de mejorarlo.
Por esa razón, Japón ha llegado a ser una potencia económica, pero también una potencia de la creatividad y la calidad de los productos que en dicho país se diseñan y producen masivamente. La razón es una lógica de mejoramiento continuo, que basada en su filosofía KAIZEN, les permite encontrar los defectos de proceso, de fabricación y aquellos aspectos que representen una debilidad potencial en sus productos, y habilita a darles solución. Esto no sería posible sin una organización dirigida al mejoramiento. Ese principio es lo que hizo posible que Japón surgiera de la destrucción a que fue sometido durante la segunda guerra mundial y ser la potencia económica actual.
En las empresas que han encontrado el camino del mejoramiento continuo y lo aplican a su rutina, se han logrado alcanzar, no solo las metas propuestas, sino que se han venido realizando innovaciones y esto se logra en un ambiente de trabajo de equipo y colaboración, entre los diferentes niveles de las organizaciones. En Estados Unidos, muchas empresas que enfrentaron en las últimas decadas del siglo XX crisis financieras que les pusieron al borde de la quiebra, dispusieron usar el método japonés, el kaizén, la calidad total, el mejoramiento continuo y otras estrategias y aplicarlas en diferentes niveles de la organización y vieron resultados muy pronto.
Hasta que punto eso se aplica a la vivencia personal, organizacional y hasta como país? Es importante concluir que en nuestros países atrasados, no solo culturalmente y académicamente, los aspectos económicos, sociales y políticos se entrelazan de manera que producen un sabotaje a los intentos de sectores importantes de la misma población para desarrollarse. Los planes, entonces por sí solo no nos sacarán de nuestro atraso, tiene que haber voluntad de las autoridades del país, de las organizaciones, de las instituciones, iglesias, y hasta en las familias para que realmente se pueda ver que las capacidades que nos dio el Creador para ver más allá del horizonte, son realmente efectivas para llegar a ser mejores personas.
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