Misión y búsqueda personal
Muchas veces en medio del hastío y el aburrimiento nos preguntamos: que es lo que quiero yo? Palabras que me recuerdan a mi hija cuando estaba comenzando a hablar. Lo que quería , le era difícil expresarlo. Sin embargo, en el fondo necesitaba o deseaba algo, que no encontraba la manera de decirlo. En el fondo de nuestro corazón siempre existe una intención profunda de lo que queremos hacer de nuestra vida. No basta decir que quiero ser cuando sea grande, o cuando sea viejo. Es algo que tiene que ver con el papel que debemos jugar en el mundo en que nos ha puesto Dios.
La búsqueda de una misión personal está ligada a lo que creemos que tiene valor. Si para nosotros tiene valor positivo contribuir a la paz entre las personas, estaremos orientando nuestros esfuerzos de manera consciente o inconsciente hacia el cumplimiento de ese propósito. Si consideramos que somos transmisores de un mensaje de esperanza y reconciliación como el Evangelio, entonces nos involucraremos en cuerpo y alma a este fin. Tanto para los cristianos como para los no cristianos, existen misiones que tienen una orientación positiva y en beneficio de los demás.
Victor Frankl decía que lo relevante en esta búsqueda es que la misión está en nosotros, el asunto está en descubrirla.
El sentido de misión lo podemos encontrar en aquellas personas que han empeñado sus esfuerzos en cosas que tal vez otros no querían hacer. Hay médicos que ven su trabajo como un servicio, mientras otros lo ven como una fuente de riqueza. Hay educadores de tiempo completo y los hay también horarios (por el tiempo en que laboran). Hemos conocido de casos de personas que se fueron a trabajar a lugares inhóspitos y han servido por años allí. El sentido de misión es una actitud que nos empuja hacia delante. Nos permite ver cosas hechas, para las cuales se compromete.
Covey[1] ha considerado la definición de la misión personal como algo sumamente vital en nuestros tiempos, como la definición de nuestro plan semanal de trabajo. Lo primero le da sentido a lo otro. Sin un marco global de “lo que queremos”, lo que hacemos a diario no tiene un sentido de contribución. La misión viene a ser como el eje en el cual se apoyan las ruedas del carro.
Para los cristianos, el sentido de misión más amplio lo da el mandato de la gran Comisión: Predicad el evangelio y haced discípulos ... pero al mismo tiempo, para el hombre de negocios, su imperativo puede ser: Ser competente y contribuir a la rentabilidad de mi empresa. Como padres, siempre tenemos una misión y es contribuir de la mejor manera a la formación de nuestros hijos, para que sean personas integralmente desarrolladas, es decir, con un balance emocional, intelectual y espiritual en sus vidas.
El hecho de no alcanzar siempre lo que nos planteamos como metas y propósitos de vida (como los propósitos de nuevo año), no significa que somos incapaces de ser exitosos. Significa que tenemos que buscar otras opciones, especialmente en la manera como vemos el mundo y comprometernos con ellas. Que lentes tenemos? Cuales son nuestros paradigmas? Como nos movilizan o inmovilizan? Que concepto tenemos de nosotros mismos.
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