Dar una sola cara

Cuando me miro en el espejo solamente encuentro una cara. La misma que he tenido desde que tengo conciencia. Me hubiera gustado haber sido de otra manera, pero no era posible, las cirugías plásticas solamente se la pagan los que tienen recursos y dificultades para soportarse. Yo no he llegado a esos extremos.

Ese es el dilema de muchos y no hablando de la cara física, sino de la imagen que proyectan ante los demás. Como habitamos en un mundo que nos exige que nos relacionemos con los demás, no pocas veces queremos que nos acepten a cualquier costo. Esto implica que ocultamos lo que somos tras máscaras que se ajustan a las circunstancias que nos rodean. En ese ir y venir por la vida, vamos cambiando máscaras de la manera en que cambiamos roles: somos jefes, somos subordinados, somos miembros de una iglesia, somos parte de la comunidad, estamos en un equipo de béisbol o softbol. Etc.- los griegos le llamaron a esta máscara “`persona”. Porque ante la escasez de actores en la tragedia griega, los mismos actores hacían varios personajes, cambiando la máscara.

Existe una diferencia, sin embargo, entre roles y máscaras que usamos. Los roles son conjuntos de comportamientos que tienen una finalidad en un contexto definido. Las máscaras son opciones que tomamos frente a ciertas personas, las cuales tienen poder o influencia en nosotros. El portarnos fuera de lo esperado por estas personas nos saca de sus círculos de afinidad.

Cuando nos vemos presionados por las circunstancias a ser “otros”, experimentamos incongruencia. Es decir, una falta de armonía entre las partes que componen nuestro yo. Mientras una parte nos dice, esto no es correcto, la otra parte le dice: aquí tenemos una oportunidad... la selección de un artículo de vestir, porque los colores son de moda y por dentro nos gustan los colores formales... tener la necesidad de realizar una tarea, pero al mismo tiempo querer descansar etc- las incongruencias o inconsistencias internas producen diálogos internos muy persistentes: me gusta tal persona, pero ya tiene compromisos. Que hago? Seria una desconsideración afectar a terceros... quiero perderme de vacaciones porque no he podido descansar en meses, pero eso me crearía más deudas y no tengo capacidad de pagar más... Creo que se debe ofrecer educación sexual en las escuelas, pero al mismo tiempo creo que esto es abrir las puertas al libertinaje a los jóvenes y niños.

En la medida que permanecen activas las incongruencias internas, vamos profundizando el impacto psicológico de estas en nuestra vida emocional y caemos en los excesos o por lo contrario, en la evitación de aquellos asuntos que sentimos nos ocasionan esta ambivalencia.

El problema de la doble moral, es una incongruencia desde el punto de vista psicológico. Por un lado, sustentamos valores y por otro los pateamos. A veces según nuestra conveniencia.

Entonces como resolvemos estas tensiones entre valores propios y de los grupos en que me muevo? Como encontramos equilibrio? La solución no es fácil, pero debe basarse en principios. Los principios llegan a convertirse en el compás o brújula, que va a permitir tener un asidero para basar los criterios y decisiones. Los principios que sustentamos, están muy escondidos en nuestro interior, porque han definido experiencias cruciales. en el pasado Las orientaciones que seguimos frente a las situaciones que enfrentamos, están definidas en valores y principios, aunque no siempre se está consciente de que los hay. En las únicas personas que aparentemente no hay valores y principios son en los psicópatas, que son capaces de hacer cosas muy negativas y hasta matar sin sentir remordimiento.

Los principios y valores que han sido considerados universales son los que enseñó el maestro de Nazareth, hace unos dos mil años, que son una buena pauta para comenzar la reingeniería personal.

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