PACIENCIA PARA CREER Y CREAR

vía Solo Crecer de VaterEin el 12/04/11

Gonzalo Gallo González

El Circo del Sol es un estupendo ejemplo de lo que se logra con una fe de acero, la paciencia.

Creado en 1984, en Quebec, nació con un grupo de 20 artistas liderado por Guy Laliberté. Actualmente, agrupa a más de 5.000 mil empleados, entre ellos, 1.200 artistas y atletas de 40 países. Ofrece 19 espectáculos de manera simultánea en todo el mundo, ocho de ellos itinerantes. Su caso es estudiado y admirado como un modelo de creatividad y de gerencia. El Circo del Sol nos enseña a cambiar los paradigmas y a ser pacientes hasta que un nuevo proceso se cristalizar. Sus creadores se atrevieron a reformar el modelo tradicional en un sector decadente. Viven cambiando sus espectáculos, saben buscar talentos y le dan prioridad a la sinergia en su labor de equipo. En el mundo global la marea del cambio es avasallante y quedan por fuera los que se instalan por temor, rigidez, soberbia o comodidad. Hoy, la velocidad del cambio es vertiginosa: antes ocurría una modificación cada 25 años y ahora se da cada 25 minutos. Por lo mismo, en un mundo de mutaciones constantes es bueno que tengas en cuenta estas afirmaciones:

*La única constante es el cambio persistente, y al que no cambia, lo cambian.

* Tú escoges ser un protagonista del cambio, o una víctima de él; eliges si cambias y mejoras con dolor o con placer.

* El que es flexible y humilde se renueva, y el que actúa con ego y mente cerrada desaparece o se estrella.

* Elige abrazar lo desconocido, confía y, con paciencia y buenas prioridades, no harás saltos al vacío y podrás mirar de frente y escribir un nuevo libreto, rico en adaptabilidad y sin instalarte en tu zona de comodidad.

* Cuando crees en ti mismo, logras lo mejor y superas la adversidad como lo han hecho los seres exitosos. Al novelista francés Julio Verne, lo obligó su padre a estudiar derecho. Al fin se dedicó a escribir sin ningún apoyo paterno.

Aguantó hambre en París y vivía en un cuarto oscuro y estrecho. Como creía en sí mismo, podía crear. Su primera novela fue rechazada por catorce editoriales, pero era persistente y al fin triunfó, y de qué manera.

El investigador inglés Charles Darwin se vio presionado por su padre a estudiar derecho. Para el padre era un desastre y una deshonra familiar que un hijo se dedicara a estudiar la naturaleza. Pero Charles confiaba, siguió su propio camino y realizó su sueño con una paciencia envidiable. Dicha paciencia se refleja en la palabra japonesa shoganai, que significa 'así es' o 'es inevitable'. En esa cultura es un tabú quejarse, un signo de debilidad.

Ante lo inevitable, lo sabio es gaman, que significa 'sé paciente' o 'acéptalo'. Esas dos palabras japonesas reflejan una actitud positiva que ojalá todos apliquemos en la vida.

Por eso, vemos a los japoneses asumiendo su tragedia sin caos, con civismo y resiliencia. Todo en la vida depende de la actitud, puedes asumir con fe y calma, incluso lo peor, y dedicarte a creer y crear.

Fuente: http://www.portafolio.co


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