Sobre la teoría del caos y la búsqueda de la perfección.
27 de agosto de 2013 a la(s) 22:27
Un pastor enseñaba un día de éstos, sobre un tema interesante: la teoría del caos. Esto aplicado a la construcción de la comunidad de fe, lo cual me hizo pensar que en todos los procesos humanos, siempre se parte de un momento en el que las cosas no tienen sentido y pareciera que estamos partiendo del mismo Génesis, acompañando al Creador cuando iba ordenando el caos existente al inicio de los tiempos.
Cuando el niño nace, aún cuando tiene la capacidad de ver, no puede distinguir nada. El niño aprende a medida que pasa el tiempo, a distinguir los colores, la cercanía y lejanía de los objetos, la altura y la profundidad, y resto de relaciones espaciales para lo cual se usa la vista. El mundo del niño al nacer es de un ruido del que no encuentra sentido, hasta que comienza a distinguir la voz de su madre y sus seres queridos, comienza a distinguir lo que es música y lo que es ruido, lo que es grito y lo que es un susurro... y asi, el resto de los sentidos, van recibiendo y organizando las sensaciones en las primeras semanas y meses de vida, sintiendo lo que es frío o calor, lo que es áspero o lo que es liso y suave... los sabores: lo que es dulce y ácido, amargo y salado...entre otros sabores mezclados.
De la misma manera que los niños, siempre partimos de un caos, al entrar a un nuevo ambiente, conocer gente nueva, conocer nuevos entornos, culturas e idiomas. Que es lo que pasa en el cerebro cuando somos capaces de distinguir el canto matutino de las aves, o el suave toque de la brisa al estar en el campo? o el olor al pan recién horneado, o al saborear entre miles de sabores, un plato gourmet, de alta calidad?
Sigue el caos, como base de todo aprendizaje y de todo descubrimiento humano, cuando entablamos relaciones interpersonales y podemos distinguir entre la honestidad y la hipocresía, entre el trato amable y el trato grosero, entre las palabras que calman los ánimos y aquellas que los exacerban.... que complejos somos..
Pero también, que perfectos nos hizo el Creador que nuestro cerebro es capaz de lograr actos tan perfectos como la ballerina principal en el Lago de los Cisnes de Tchaikovsky, la ejecución cristalina de una obra de violín de Paganini. O una voz tan limpia y clara como la de Sara Brightman cantando Who wants to live forever...esas conexiones neuronales lograron superar el nivel de lo mediocre y alcanzaron la excelencia. No digamos la obra de filósofos, inventores, poetas, literatos, que a lo largo de la historia han emergido del caos, para mostrarnos diferentes facetas de la belleza humana, rescatable, habían quienes dijeron que Dios el Creador, expresaba su grandeza y su divinidad a través de la música de Mozart.
Adonde llega nuestra búsqueda de la excelencia. Salimos del caos y emergemos de entre las sombras para florecer y mostrar nuestro potencial? nuestros esfuerzos se quedan en el nivel de la mediocridad o seguimos saliendo del caos para lograr lo mejor de lo mejor? Perfección solo hay en Dios. La creación continúa ejecutándose por medio de cada uno de nosotros, siempre que nos dejemos amoldar en las manos y en el Taller del Maestro, como nos dice Alex Campos.. o en las manos del alfarero como lo dijo el profeta hacer miles de años.
Propósito, Visión, Objetivos y Metas. Son marcas en el camino que podemos definir en función de lo que queremos alcanzar, siempre que nuestro horizonte y modelo sea, el de aquel carpintero de Nazareth, que nos mostró su amor llegando a la muerte, para completar la Creación con su triunfo sobre este último enemigo y abrirnos cielos y tierra nueva, para siempre.
Cuando el niño nace, aún cuando tiene la capacidad de ver, no puede distinguir nada. El niño aprende a medida que pasa el tiempo, a distinguir los colores, la cercanía y lejanía de los objetos, la altura y la profundidad, y resto de relaciones espaciales para lo cual se usa la vista. El mundo del niño al nacer es de un ruido del que no encuentra sentido, hasta que comienza a distinguir la voz de su madre y sus seres queridos, comienza a distinguir lo que es música y lo que es ruido, lo que es grito y lo que es un susurro... y asi, el resto de los sentidos, van recibiendo y organizando las sensaciones en las primeras semanas y meses de vida, sintiendo lo que es frío o calor, lo que es áspero o lo que es liso y suave... los sabores: lo que es dulce y ácido, amargo y salado...entre otros sabores mezclados.
De la misma manera que los niños, siempre partimos de un caos, al entrar a un nuevo ambiente, conocer gente nueva, conocer nuevos entornos, culturas e idiomas. Que es lo que pasa en el cerebro cuando somos capaces de distinguir el canto matutino de las aves, o el suave toque de la brisa al estar en el campo? o el olor al pan recién horneado, o al saborear entre miles de sabores, un plato gourmet, de alta calidad?
Sigue el caos, como base de todo aprendizaje y de todo descubrimiento humano, cuando entablamos relaciones interpersonales y podemos distinguir entre la honestidad y la hipocresía, entre el trato amable y el trato grosero, entre las palabras que calman los ánimos y aquellas que los exacerban.... que complejos somos..
Pero también, que perfectos nos hizo el Creador que nuestro cerebro es capaz de lograr actos tan perfectos como la ballerina principal en el Lago de los Cisnes de Tchaikovsky, la ejecución cristalina de una obra de violín de Paganini. O una voz tan limpia y clara como la de Sara Brightman cantando Who wants to live forever...esas conexiones neuronales lograron superar el nivel de lo mediocre y alcanzaron la excelencia. No digamos la obra de filósofos, inventores, poetas, literatos, que a lo largo de la historia han emergido del caos, para mostrarnos diferentes facetas de la belleza humana, rescatable, habían quienes dijeron que Dios el Creador, expresaba su grandeza y su divinidad a través de la música de Mozart.
Adonde llega nuestra búsqueda de la excelencia. Salimos del caos y emergemos de entre las sombras para florecer y mostrar nuestro potencial? nuestros esfuerzos se quedan en el nivel de la mediocridad o seguimos saliendo del caos para lograr lo mejor de lo mejor? Perfección solo hay en Dios. La creación continúa ejecutándose por medio de cada uno de nosotros, siempre que nos dejemos amoldar en las manos y en el Taller del Maestro, como nos dice Alex Campos.. o en las manos del alfarero como lo dijo el profeta hacer miles de años.
Propósito, Visión, Objetivos y Metas. Son marcas en el camino que podemos definir en función de lo que queremos alcanzar, siempre que nuestro horizonte y modelo sea, el de aquel carpintero de Nazareth, que nos mostró su amor llegando a la muerte, para completar la Creación con su triunfo sobre este último enemigo y abrirnos cielos y tierra nueva, para siempre.
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