Sobre los cambios y su resistencia

En los tiempos actuales, como a lo largo de su historia, los seres humanos adoptan diversos mecanismos para adaptarse a los cambios. Estos mecanismos pueden ser de aceptación, negación o escape. Los que propugnan por los cambios generalmente son denominados líderes, profetas, maestros, etc. puesto que presentan visiones de la realidad diferentes a las del momento que viven. Ellos se adelantan a los problemas o tienen maneras creativas de enfrentarlos. Los que niegan la posibilidad de cambiar, son personas que se han adaptado a determinado status quo y no quieren abandonarlo. Esto puede significar estancamiento y atraso. Los que escapan a los cambios, buscan otros medios de gratificación y terminan cayendo en vicios o hábitos inadecuados tanto para su persona como para la sociedad (alcoholismo, drogas, etc).

En nuestros días vivimos cambios de manera acelerada. Estos cambios son de orden social, económico (globalización), tecnológica, cultural, familiar etc. El aprendizaje ahora debe estar orientado a aprender como adaptarse a los cambios, porque si no, nos lleva la corriente. Cuando nos percatemos de lo que haya pasado, ya habrá pasado mucho tiempo y estaremos atrasados con respecto a los que aprovecharon la ola del cambio .

El mayor enemigo del cambio es interno a la persona es la Resistencia al Cambio.

La resistencia al Cambio es un bloqueo conciente o inconsciente a enfrentar las circunstancias de maneras diferentes. Como decíamos anteriormente, quizás, por adaptación a los medios que hemos usado anteriormente para resolverlos y nos han dado resultado, no queremos abandonarlos. Por ejemplo, no queremos usar otra versión de procesador de palabras, porque solamente sabemos usar Word Perfect, o nos hemos acostumbrado a usar vehículos con transmisión automática, pués, para que cambiar? Es mejor lo viejo conocido que lo nuevo por conocer, es un paradigma que tiende a la adaptación y no al cambio. En el ambiente laboral, de las organizaciones, modificar el organigrama puede molestar a la Junta Directiva, o a algún ejecutivo. Modificar la cultura puede ser apoyado desde la dirección, pero a veces los trabajadores operativos no les interesa mucho.

Detrás de la resistencia al cambio se encuentra además de un rechazo por lo nuevo, una incapacidad de ver nuevas posibilidades y la decisión de no invertir energía en nuevos aprendizajes. Obviamente que aceptar los cambios implica trabajo, sobre todo si se es líder de este cambio.

Para lograr romper con los viejos hábitos y elaborar nuevos, se debe aprender a manejar las fuerzas restrictivas y aprovechar las fuerzas impulsoras para alcanzar la victoria privada cotidiana.

Superar la inercia del pasado depende en gran medida de disponer de una clara identidad y un sólido fin, de saber quién es usted y qué es lo que quiere llevar a cabo. El trabajo mediocre a menudo es atribuible a deficiencias en la organización y la fijación de prioridades. La gestión poco vigorosa es arrancada de raíz con facilidad por las emociones, por los estados de ánimo y por las circunstancias.

Las personas eficaces, enfrentan los cambios con disciplina, siendo ésta, el hábito de hacer y cumplir promesas y de respetar los compromisos. La disciplina es la clave para superar la inercia del pasado. Si comenzamos por lo más pequeño podremos fortalecer gradualmente nuestro sentido del honor personal y desarrollar nuestra capacidad de hacer y cumplir grandes promesas.

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