Del caos al orden, un proceso continuo en el Universo
En el principio creó Dios los cielos y la tierra.Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche.Y fue la tarde y la mañana un día. Génesis 1:1-5
En el relato de la creación, atribuido a Moisés, se relata que en el principio, lo que había era un caos, en nuestro entorno como tercer planeta del sistema solar. La tierra estaba desordenada y vacía. Es la palabra del Dios Creador, que comienza a transformar el caos en “algo”. Este “algo” fue: la luz, la noche y el día, la tierra y el mar, las plantas, los animales, y su obra suprema, el hombre. Al hombre le encomienda la tarea de nombrar a los animales, una tarea que significó hacer distinciones entre unos y otros, organizándolos, clasificándolos conociendo sus capacidades y usos para el ser humano.
El ser humano, en su desarrollo como ser social, se enfrentó a muchas situaciones de caos y no fue, sino por su capacidad de abstraer su realidad, de pensar y razonar, que fue siendo capaz de ordenarla y de organizarla. Todo esto para hallarle sentido a las cosas, a las personas, a los hechos, para que fueran comprensibles y crear así un lenguaje común para todos. El lenguaje fue una herramienta fundamental en el desarrollo humano, aunque se ha dicho que fue el trabajo, el que hizo al hombre el ser racional que es. Sin embargo, es el lenguaje, el que hace posible ampliar los horizontes entre los hombres en la medida que va viendo y “nombrando” los fenómenos que le rodean, tanto los naturales que tienen una periodicidad, los relacionados con su salud, su reproducción, su alimentación, la búsqueda de seguridad, así como los sobrenaturales, que no llega a comprender y sobre los cuales elabora complejos razonamientos, como los aspectos relacionados con la espiritualidad.
Muchas de las experiencias que vivió el hombre en su desarrollo, las vive cada persona en su crecimiento desde el mismo nacimiento, cuando no es capaz de distinguir visualmente las figuras del mundo que le rodea, o discriminar los sonidos ya que lo que oye no es más que un “ruido” sin sentido, como cuando escuchamos la estática en un radio telecomunicador, lo mismo ocurre con los olores y sabores, tanto como las sensaciones,
Las experiencias van tomando sentido, en la medida que las catalogamos entre buenas y malas, porque nos hacen sentir bien o mal, contentos, tristes o iracundos. La sensibilidad a las imágenes puede llegar a niveles de distinción altísimos, como los que llega a percibir un pintor, o un diseñador de modas o un arquitecto, que pueden ver en su mente, infinidad de diseños y formas, así como aquellos que disfrutan el arte de la fotografía o cine. Mientras que la percepción de sonidos puede ser también desarrollada a niveles que permitan gozar el sonido de la naturaleza, la tesitura de una voz cantando ópera, o el sonido de una orquesta sinfónica con sus miles de matices. Lo que captamos y catalogamos, se constituye en insumos para el pensamiento a lo largo de la vida y por consecuencia, en la materia prima que una persona va a usar para crear, resolver situaciones, actuar frente a problemas y disfrutar los momentos agradables.
El aprendizaje de las percepciones es una transición del caos al orden. Cuando éramos niños mirábamos las cosas como niños, mirábamos como en un espejo con poco brillo, no teníamos una conciencia plena de las cosas. En la medida que vamos adentrándonos en la experiencia de la percepión, seremos capaces de distinguir mejor aspectos de ésta que antes no detectamos y la realidad tomará un sentido en que nos podamos sentir más seguros y a la cual podamos controlar más efectivamente.
Las actitudes frente a las diferentes situaciones que vivimos, depende de la capacidad de distinguir lo que percibirmos por medio de los sentidos. Un mismo evento tiene distintos significados para diferentes personas. La percepción sensorial es matizada por los estados de ánimo y las experiencias tienen componentes emocionales, de manera que al evocarlas provocan los mismos estados de ánimo que las generaron.
En la mayoria de las experiencias humanas, siempre partimos de niveles de incertidumbre. Cuando no conocemos una situación, o cuando llegamos a un lugar que no habiamos visitado antes. Cuando se comienza una empresa, cuando arranca un proyecto, se requieren habilidades para darle sentido a lo que enfrentamos. Las diferentes profesiones, que son la sumatoria del conocimiento humano en diferentes campos, hacen posible un acercamiento más directo a los problemas o situaciones desconocidas. Un médico puede abordar una patología, por los previos conocimientos que tiene y él sabe como hacer una intervención efectiva. Un ingeniero diseña soluciones a problemas que se plantean para construir viviendas, edificios, puentes etc. En fin, un asesor organizacional, encuentra opciones de cómo organizar mejor un equipo de trabajo, pero partiendo del hecho que todo se encuentra en un estado de relativo “caos”. A lo que propone o desarrolla una solución,
En nuestra psiquis, el caos que encontramos en la vida emocional, cuando no se le haya sentido a los problemas, cuando la persona se encuentra bloqueada y no logra explicarse las causas por la via racional. Pero a partir del momento en que la persona toma distancia para ver objetivamente la situación, en el momento en que se puede disociar y asumir el rol de observador de la misma, tiene la posibilidad de comenzar a salir del caos y con el apoyo terapéutico, se puede avanzar en el proceso de toma de conciencia de las causas y los efectos de la crisis o situacion emocional vivida,.
Cuando se piensa en los contextos humanos más complejos, se tendrá que echar mano a recursos metodológicos y científicos o técnicos, asi como de equipos para medir la intensidad de fenómenos tanto en el ambiente como en los seres humanos. Con el apoyo técnico, se puede comenzar a medir la intensidad de un fenómeno como un huracán, una tormenta, un síntoma de una enfermedad, etc. Estos datos permitirán despejar el caos existente al inicio, tomar conciencia de la realidad a través de los filtros de nuestra percepción y procesos mentales y en última instancia transformarla en función de nuestro beneficio personal, social y comunitario.
Los procesos participativos de análisis de la realidad se prestan como metodologías idóneas para el conocimiento práctico de la realidad y nos habilita para la resolución de problemas o la transformación de la realidad.
En el relato de la creación, atribuido a Moisés, se relata que en el principio, lo que había era un caos, en nuestro entorno como tercer planeta del sistema solar. La tierra estaba desordenada y vacía. Es la palabra del Dios Creador, que comienza a transformar el caos en “algo”. Este “algo” fue: la luz, la noche y el día, la tierra y el mar, las plantas, los animales, y su obra suprema, el hombre. Al hombre le encomienda la tarea de nombrar a los animales, una tarea que significó hacer distinciones entre unos y otros, organizándolos, clasificándolos conociendo sus capacidades y usos para el ser humano.
El ser humano, en su desarrollo como ser social, se enfrentó a muchas situaciones de caos y no fue, sino por su capacidad de abstraer su realidad, de pensar y razonar, que fue siendo capaz de ordenarla y de organizarla. Todo esto para hallarle sentido a las cosas, a las personas, a los hechos, para que fueran comprensibles y crear así un lenguaje común para todos. El lenguaje fue una herramienta fundamental en el desarrollo humano, aunque se ha dicho que fue el trabajo, el que hizo al hombre el ser racional que es. Sin embargo, es el lenguaje, el que hace posible ampliar los horizontes entre los hombres en la medida que va viendo y “nombrando” los fenómenos que le rodean, tanto los naturales que tienen una periodicidad, los relacionados con su salud, su reproducción, su alimentación, la búsqueda de seguridad, así como los sobrenaturales, que no llega a comprender y sobre los cuales elabora complejos razonamientos, como los aspectos relacionados con la espiritualidad.
Muchas de las experiencias que vivió el hombre en su desarrollo, las vive cada persona en su crecimiento desde el mismo nacimiento, cuando no es capaz de distinguir visualmente las figuras del mundo que le rodea, o discriminar los sonidos ya que lo que oye no es más que un “ruido” sin sentido, como cuando escuchamos la estática en un radio telecomunicador, lo mismo ocurre con los olores y sabores, tanto como las sensaciones,
Las experiencias van tomando sentido, en la medida que las catalogamos entre buenas y malas, porque nos hacen sentir bien o mal, contentos, tristes o iracundos. La sensibilidad a las imágenes puede llegar a niveles de distinción altísimos, como los que llega a percibir un pintor, o un diseñador de modas o un arquitecto, que pueden ver en su mente, infinidad de diseños y formas, así como aquellos que disfrutan el arte de la fotografía o cine. Mientras que la percepción de sonidos puede ser también desarrollada a niveles que permitan gozar el sonido de la naturaleza, la tesitura de una voz cantando ópera, o el sonido de una orquesta sinfónica con sus miles de matices. Lo que captamos y catalogamos, se constituye en insumos para el pensamiento a lo largo de la vida y por consecuencia, en la materia prima que una persona va a usar para crear, resolver situaciones, actuar frente a problemas y disfrutar los momentos agradables.
El aprendizaje de las percepciones es una transición del caos al orden. Cuando éramos niños mirábamos las cosas como niños, mirábamos como en un espejo con poco brillo, no teníamos una conciencia plena de las cosas. En la medida que vamos adentrándonos en la experiencia de la percepión, seremos capaces de distinguir mejor aspectos de ésta que antes no detectamos y la realidad tomará un sentido en que nos podamos sentir más seguros y a la cual podamos controlar más efectivamente.
Las actitudes frente a las diferentes situaciones que vivimos, depende de la capacidad de distinguir lo que percibirmos por medio de los sentidos. Un mismo evento tiene distintos significados para diferentes personas. La percepción sensorial es matizada por los estados de ánimo y las experiencias tienen componentes emocionales, de manera que al evocarlas provocan los mismos estados de ánimo que las generaron.
En la mayoria de las experiencias humanas, siempre partimos de niveles de incertidumbre. Cuando no conocemos una situación, o cuando llegamos a un lugar que no habiamos visitado antes. Cuando se comienza una empresa, cuando arranca un proyecto, se requieren habilidades para darle sentido a lo que enfrentamos. Las diferentes profesiones, que son la sumatoria del conocimiento humano en diferentes campos, hacen posible un acercamiento más directo a los problemas o situaciones desconocidas. Un médico puede abordar una patología, por los previos conocimientos que tiene y él sabe como hacer una intervención efectiva. Un ingeniero diseña soluciones a problemas que se plantean para construir viviendas, edificios, puentes etc. En fin, un asesor organizacional, encuentra opciones de cómo organizar mejor un equipo de trabajo, pero partiendo del hecho que todo se encuentra en un estado de relativo “caos”. A lo que propone o desarrolla una solución,
En nuestra psiquis, el caos que encontramos en la vida emocional, cuando no se le haya sentido a los problemas, cuando la persona se encuentra bloqueada y no logra explicarse las causas por la via racional. Pero a partir del momento en que la persona toma distancia para ver objetivamente la situación, en el momento en que se puede disociar y asumir el rol de observador de la misma, tiene la posibilidad de comenzar a salir del caos y con el apoyo terapéutico, se puede avanzar en el proceso de toma de conciencia de las causas y los efectos de la crisis o situacion emocional vivida,.
Cuando se piensa en los contextos humanos más complejos, se tendrá que echar mano a recursos metodológicos y científicos o técnicos, asi como de equipos para medir la intensidad de fenómenos tanto en el ambiente como en los seres humanos. Con el apoyo técnico, se puede comenzar a medir la intensidad de un fenómeno como un huracán, una tormenta, un síntoma de una enfermedad, etc. Estos datos permitirán despejar el caos existente al inicio, tomar conciencia de la realidad a través de los filtros de nuestra percepción y procesos mentales y en última instancia transformarla en función de nuestro beneficio personal, social y comunitario.
Los procesos participativos de análisis de la realidad se prestan como metodologías idóneas para el conocimiento práctico de la realidad y nos habilita para la resolución de problemas o la transformación de la realidad.
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