Definición de objetivos y resultados antes de emprender cualquier iniciativa personal, familiar, empresarial o social.
Cuando estás comenzando un proyecto o iniciando un camino, es ideal tener metas definidas, resultados a alcanzar y destinos claros establecidos. En nuestra cultura, descalificamos los procesos de planificación aplicados en nuestras vidas, familias, grupos y empresas.
Se necesita cambiar los paradigmas que han llevado a esta sociedad a la deriva y a seguir la inercia en todos los aspectos de la vida. Desde los personales, hasta los empresariales y de sociedad. Se busca improvisar y a dejar las cosas para última hora.
Así como se ve el fenómeno en pequeños ámbitos, como el personal y el familiar, se proyecta a nivel de la sociedad en su conjunto, al sabotear los esfuerzos organizativos de los proyectos políticos que buscan un cambio.
Todo cambio se inicia al tomar conciencia de la carencia que existe y de visualizar que hay salidas y respuestas traducidas en resultados. A las decisiones de cambio se derivan la definición de las metas o resultados a alcanzar, a esto, los tiempos en que se lograría, quienes se verían involucrados y cuanto costaría. El cambio de paradigma implica dejar la inercia para comenzar a actuar, no a reaccionar. En otras palabras: Proactividad.

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